Cómo montar las reglas de tu liga de castigos (sin líos)
Una liga de castigos que no acuerda las reglas al principio acaba en discusiones a mitad de temporada. La clave es dejarlas claras y por escrito antes de la primera jornada, cuando todavía nadie va último y todos las aceptan de buen rollo. Aquí tienes cómo montarlas paso a paso.
Define qué se castiga
Lo más habitual es castigar al farolillo rojo de cada jornada, el que menos puntúa. Pero puedes añadir supuestos: al que se olvide de alinear, al que no pague a tiempo o al que quede último de un mes entero. Cuantos más frentes, más salseo, pero no te pases el primer año: empieza con el castigo al colista de la jornada y ve ampliando.
Pon cifras claras al bote
Si vais a jugar con dinero, decidid una cantidad fija y pequeña por quedar último (uno o dos euros suele bastar). Acordad también si hay recargos, por ejemplo doblar la aportación si eres último dos jornadas seguidas. Lo importante es que la cifra sea asumible para todos: una multa demasiado alta solo consigue que la gente deje de pagar.
Decide quién elige el castigo
Hay tres fórmulas y todas valen: que lo elija el ganador de la jornada, que lo vote el grupo, o que lo decida el azar con una ruleta. La ruleta es la que menos discusiones genera, porque nadie puede acusar a nadie de tenerle manía. Sea cual sea, pactad el catálogo de castigos posibles al principio para que no haya sorpresas.
Reglas para el moroso y el que se raja
Todo grupo tiene un moroso y alguien que se raja del castigo. Deja claro qué pasa con ellos: normalmente basta con dejar constancia pública en un muro de la vergüenza para que la presión social haga el resto. Si quieres apretar más, el que no cumpla puede acumular el castigo para la jornada siguiente.
Una plantilla base para empezar
Si no quieres complicarte, copia estas reglas y ajústalas a tu grupo:
- El último de cada jornada aporta 2 euros al bote y cumple el castigo que salga en la ruleta.
- Quien quede último dos jornadas seguidas, dobla la aportación.
- Quien no alinee, cuenta como último automáticamente.
- El que se raje del castigo queda en el muro de la vergüenza hasta cumplirlo.
- El bote se gasta en una comida de fin de temporada; el campeón no paga su parte.
- El último de la clasificación general cumple una humillación final pactada.
Con esto tienes una liga de castigos montada en cinco minutos. A partir de ahí, cada temporada podéis ir afinando lo que funcione y quitando lo que no.